martes, 30 de diciembre de 2008

Ella rompió tu corazón.
Ella tomó tu alma.
Estás herido por dentro,
porque hay un agujero.
Necesitas tiempo
Para estar solo.
Entonces, encontrarás
aquello que ya conoces.

Soy la única que te ama, nene.
He estado llamando a tu puerta.

Mientras viva, esperaré.
Mientras respire, allí estaré.
Siempre que me llames, esperaré.
Siempre que me necesites, allí estaré.

Te he visto llorar
entrada la noche.
Siento tu dolor.
Puedo hacerlo bien,
Hice que dentro no existiera un final.
Aún espero,
para que veas la luz.

Soy la única que te ama, nene.
No puedo soportarlo más.

Tú eres el único que he conocido,
que me hace sentir de esta manera.
No podía yo sola.
quiero estar contigo hasta envejecer.

Tienes el amor que necesitas delante de ti.
Por favor, ven a casa.

-



No es fácil la labor de ser adolescentes hoy en día.

(Bueno, tampoco debe de ser sencillo ser un adulto. Pero al diablo, hoy quiero hablar de los compatriotas de mi generación).

Estamos en una etapa llena de altibajos, de frustaciones e ilusiones, de ideales, de amores, de desengaños, de algunos sueños rotos, enojos, furias, preguntas, pocas respuestas...

No vinimos con un manual incorporado (buena observación Sherlock), y gracias a Dios, porque a pesar de las mil y una peleas que tengamos con la vida, lo lindo de todo esto es el aprender de nuestros errores cuando aún somos jovenes e ingenuos.
Así es, obviamente que es un fiasco equivocarse cuando estamos en el apogeo de nuestra juventud, nos sentimos los más boludos, ¡que tal equivocación no va a tener solución! (por Dios, que melodramáticos)
Pero con el correr del tiempo (a la larga o a la corta) uno termina dandose cuenta de que todo lo que sucede es por algo, y que las equivocaciones o metidas de pata que vayamos sumando en nuestra vida no son las qe nos forman como personas, sino al contrario... Lo son los aprendizajes que tomamos de éstas.

(Wow! parezco psicopedagoga de una primaria berreta)

Pero en fin, uno es como es, porque aprende con cada paso que dá. Uno nunca termina de ser tal cual uno es hasta que se siente confiado del entorno, del que uno tiene a su lado (y también, ¿por qué no? de uno mismo).

(Claro, se tiene que ser precabido, ¿no?.. No vaya a ser que te tomen por boludo, o peor.. que te rompan el corazón otra vez.. que se yo)

Pero me fuí de tema (quee raro), ¿o acaso tiene algo que ver la adolescencia con la desconfianza?

(Ahora es cuando leo de vuelta las últimas línes que escribí y es cuando recapacito y me doy cuenta de que si tiene que ver y de que no me había ido mucho de tema, pero tengo mucha fiaca como para volver atrás en el texto y borrar el párrafo, madre de Dios).


Seguría escribiendo, pero no tengo más ganas ni inspiración y como que me importa un bledo. No tengo miedo a equivocarme al decir que nadie lee esto (tal vez dos como mucho), pero mis gracias para ellos.


Este texto está dedicado: Santi Viñolo .